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Raquel y su pandilla del barrio
jueves, 22 de enero de 2026
#picassiano - #enfermo - #virus - #trancazo - #raquel - #comidapandilla

No voy a dar más pábulo del necesario a este miércoles tan ilustrado con imágenes de pañuelos tisúes, papel al viento, escamas de piel de cacahuete, sedosos cabellos negros felínicos y una ausencia en pandilla dipsomaníaca hasta mucho más allá en el tiempo del ocaso, con un fondo de nubes grises y ráfagas de viento desaforadas. No lo voy a hacer porque no merece la pena poner luz en un lugar oscuro por propia voluntad, o por deseos nunca hechos carne y recuerdo. Soy así, sé que mantenerme en el sendero del descreimiento me aleja del tumulto de la humanidad hiperconectada -donde yo también me estoy manifestando en silencio, exponiendo mi verdad, en color y en blanco y negro- y que poco a poco me estoy convirtiendo en quien soy, abandonando la piel de un ser contradictorio e incoherente para vivir mi realidad al ritmo de mis pensamientos. No es fácil ser auténtico, casi es imposible; pero esto no es nuevo, así ha sido siempre, desde tiempos remotos, desde los orígenes. El sentido de la vida es llegar a ser uno, sin dobleces ni claroscuros; nada fácil, ya digo.
Este miércoles no ha habido montañeo en grupo singular. En un primer embate yo me deslicé fuera del foco, por mor de mi calamitoso estado febril. Y en un segundo embate el resto de compañeros se bajaron de las botas de monte; la justificación tuvo algo que ver con la previsión meteorológica que anunciaba vientos como huracanes, peligros en cada abismo, mieditis sin más. Cierto que hacía mucho viento, no lo voy a negar, pero tampoco se puede negar que la ruta que había propuesto Jon estuviera expuesta al riesgo de una ráfaga mortal; no, que va, la ruta consistía en dar la vuelta al pantano de Maroño, 7 kilómetros de paseo entre pastos verdes y arboledas de hojas perennes -en los enlaces la dejo inscrita-, un paseo perfecto para montañeros de tres al cuarto -es que no me gusta presumir, pero lo cierto es que si no me ocupo de buscar una buena ruta, Jon se esfuerza un mínimo y propone rutas archirepetidas u opciones para toda la familia; no pasa nada, yo estoy aquí para solucionar los entuertos mentales y las visiones nebulosas-. Resumiendo: los Mendizaleak se quedan en tierra conocida, se posponen las exploraciones y las aventuras.
Nota gimnástica. He hecho un quiebro en horizontal y me he quedado en la cama mientras Maite dirigía los movimientos del tren inferior -uno que de momento no ha descarrilado-. de Raquel. El estado de salud física me ha impedido participar en el singular evento deportivo. Otra vez será.
He permanecido en casa todo el día. De la comida no tenía que preocuparme: Raquel ha quedado con su pandilla de adolescencia; me dice que sólo va a comer, que no se va a liar -jajaja, me meo, y seguro que cree en sus palabras (esto es un problema que ha de resolver, la coherencia es síntoma claro de salud emocional)- y yo, desde luego, no cuento con ello. Este hecho me simplifica la extremo la planificación de la comida y quizás también de la cena -como finalmente ha ocurrido-. He dedicado la mañana a descansar, leer y dibujar.
Sobre la una y media o dos ha aparecido en casa a traer medio queso de Idiazabal y 3 naranjas con sus ramas y sus hojas verdes, y a llevarse del brazo a su partenaire Raquel; de sus avatares que dé cuenta algún participante, sólo voy a dejar nota de que la comida se celebró en el de "Ibéricos", en la Plaza de las Torres; y punto. Ese es el momento en el que da comienzo mis horas de solaz y paz. He leído, he escroleado, ha visto la segunda parte del partido de Champions del Athletic - victoria por 2-3 al Atalanta en campo ajeno-, un capítulo de Andor la 1ª temporada -me queda otro-. Para comer me he cocido una buena cantidad de arroz basmati con la que he acompañado lo que sobró ayer de las carrilleras; en serio: muy rico. Para cenar me he hecho unos huevos revueltos y a lo largo de la tarde bastantes cacahuetes y un trozo hermoso de queso de Burgos. Allá por las siete y media he dado por terminada la jornada laboral y me he tumbado en la cama, con Indi a mi lado, a ver un poco de tele -lo de Andor- y al rato he pagado todo porque me vencía el sueño.- Raquel ha llegado pasadas las doce y media, bastante borracha, pero «me he reído mucho y me lo he pasado muy bien». Raquel se ha comportado muy bien y se ha acostado sin darme la tabarra; aunque hay que decir que ha pasado una mala noche -normal-.
Si no cierro la entrada con alguna frasecita tipo "Un día curioso, diferente" no me quedo a gusto; pero hoy me voy a controlar y no lo voy a hacer.

comentarios
2alberto 
23/01/2026 11:45:21
Una persona dipsomaníaca es alguien que sufre de dipsomanía, una condición caracterizada por una necesidad compulsiva e incontrolable de consumir alcohol, manifestándose en accesos repentinos de embriaguez, y se usa tanto como adjetivo como sustantivo, aunque es un término poco frecuente y formal en la medicina actual, prefiriéndose hablar de alcoholismo o trastorno por consumo de alcohol.
1alberto 
23/01/2026 11:43:31
¿Qué es un tisus?
Tela de seda entretejida con hilos de oro o plata.
Su plural es tisúes o tisús.

© Zalberto | enero - 2026