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Filosofía del budismo zen, Byung-Chul Han Notas
jueves, 29 de enero de 2026
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Prólogo

Ante la pregunta «¿qué es ... ?», los maestros zen reaccionan no pocas veces con golpes de bastón. Donde son impotentes las palabras, se usan también fuertes gritos.


Religión sin Dios


Hegel equipara el concepto central del budismo, la nada, simplemente con Dios


[ ... ] la nada y el no ser es lo último y supremo. Solo la nada tiene verdadera subsistencia, toda otra realidad, todo lo particular no tiene ninguna. Todo ha salido de la nada y todo vuelve a la nada.


Dios, él es lo infinito; yeso significa: Dios es la negación de todo lo particular.


«Un monje preguntó a Dongshan:
¿qué es Buda? Dongshan respondió: tres libras de cáñamo».


Ayer, hoy, es como es. En el cielo sale el sol y se pone la luna. Ante la ventana se alza la montaña en la lejanía y fluye el profundo río.


Lluvia de invierno
un ratón corre sobre las cuerdas
de la mandolina.
BUSON


29


Con esta ausencia de Dios el mundo se queda sin el fondo que le sirva de fundamento.
El fundamento es el suelo para echar raíces y estar.
La edad del mundo que se queda sin fundamento está suspendida en el abismo.


Todo lo que en el cielo y así bajo el cielo y con ello en la tierra brilla y florece, suena y emite aroma, sube y viene, pero también se va y cae, se queja y calla, y además palidece y oscurece. En esto familiar al hombre [ ... ] se aviene el desconocido, para permanecer allí protegido como el desconocido.
Así el Dios desconocido aparece como el desconocido por la patencia del cielo. Este aparecer es la medida en la que se mide el hombre


Heidegger piensa la cosa igualmente desde el mundo. Según este filósofo, la esencia de la cosa consiste en hacer manifiesto el mundo. La cosa congrega, en ella se reflejan la tierra y el cielo, lo divino y lo mortal. La cosa «es» el mundo. Pero en Heidegger no cada cosa es capaz de hacer que aparezca el mundo. La coacción teológica de Heidegger, su aferrarse a Dios, ejerce un efecto selectivo en relación con las cosas. «Dios» «estrecha» el «mundo» de Heidegger. En su colección de la cosa, Heidegger no podrá aceptar ninguna «sabandija» (literalmente: el animal que no es apto para entregarlo en sacrificio a Dios).


«sabandija» (literalmente: el animal que no es apto para entregarlo en sacrificio a Dios).


el mundo del haiku está habitado por numerosos insectos y animales que no son apropiados para el sacrificio.


Un hombre
y una mosca
en el espado.
IssA


Nada más que pulgas y piojos,
y en mi almohada
se mea además un caballo.
BASHO


Dios se ama a sí mismo y ama su naturaleza, su ser y su divinidad. (Pero) en el amor, en el que Dios se ama a sí (mismo), él ama (también) a todas las criaturas [ .. .]. En el saborear, en el que siente el 'gusto de sí mismo', saborea también todas las criaturas.


Bajo un techo
también dormían además las rameras,
trébol en flor y luna.
BASHO



La cara pintada con tierra,
la ceniza esparcida sobre toda su cabeza.
Una risa fuerte se desborda en sus mejillas.
Sin afanarse por misterios y prodigios, hace que
súbitamente florezcan los áridos árboles.


Cae la primera nieve,
y las hojas de los narcisos
incluso se doblan.
BASHO


Linji, el maestro chino de Zen, pide reiteradamente a sus monjes que habiten el aquí y ahora. Su divisa es:
Si me llega el hambre, como arroz, si viene el sueño, cierro los ojos. Algunos estúpidos se ríen de mí, pero el sabio entiende.


Observando los vientos
como mi arroz,
así soy yo.
BASHO


en el Shobógenzó leemos: «La vida cotidiana de los budas y patriarcas no es otra cosa que beber té y comer arroz».


"Acabo de entrar en este convento, te ruego que me des tu instrucción." El maestro Zhaozhou preguntó: «¿Has comido ya?» Sí, respondió el monje. Zhaozhou dijo: "Entonces ve a lavar tu escudilla".


"¿Cuál es el núcleo de la doctrina correcta?".
El maestro dijo: "El aroma del puré de arroz".
La iluminación es un despertar a lo cotidiano.
Toda búsqueda de un «allí» extraordinario desvía del camino.


Tenemos que mirar con atención al lugar donde ponemos nuestros pies, y no hemos de perdernos en la lejanía.


Una vez dijo el maestro: «Hoy estamos en el día once desde el comienzo del día de ejercitación del verano. ¿Habéis encontrado un camino? ¿Qué decís? En lugar de los mudos oyentes dijo el maestro Yunmen: «mañana es el día doce».


El día logrado es el «profundo» día cotidiano, que descansa en sí. Se trata de ver lo inusitado en la repetición de lo acostumbrado, de lo «más antiguo».



Cien flores en primavera, en otoño la luna,
un viento más frío en verano, nieve en invierno.
Si nada inútil al espíritu se adhiere,
seguro que para los hombres es un buen tiempo.


VACÍO
57


Se oscurece el mar.
La llamada de los patos salvajes
parece emitir un destello blanquecino.
BASHO


La substancia (lat. Substantia, griego hypostasis, hypokeimenon, ousia) sin duda es el concepto fundamental del pensamiento occidental. Según Aristóteles, designa lo duradero en todo cambio.

El concepto central del budismo Zen, a saber, sûnyatâ (vacuidad), representa en muchos aspectos el concepto opuesto a substancia.

La llamada del cucú
llena el alto bambú
toda la noche de luna
BASHO



Buscar: D6gen, Shábógenzo, op. cit., tomo r, p. 174.



El hombre iluminado es corno la luna, que se refleja en el agua (literalmente: mora, habita): la luna no se moja, y el agua no es perturbada. Aunque la luz de la luna es ancha y grande, vive en una pequeña porción de agua. La luna entera y el cielo entero habitan en una gota de rocío de un tallo de hierba, en una sola gota de agua.



El color de la montaña respira
el único cáliz profundo
de una flor de enredadera ...
BUSON



La campana ha lanzado fuera
el sonido del día. El aroma
de las flores sigue sonando.
BASHO



el Dios que permanece desconocido, en cuanto «se» muestra como el que él es, tiene que aparecer como el que permanece desconocido.



En efecto, lo que sucede no es que las paredes configuradas del cántaro dejen un vacío como un lugar no ocupado por nada. Más bien, el vacío hace que las paredes surjan en torno a él. El vacío es, en cierto modo, anterior a las paredes. No es el vacío el que se debe a las paredes, sino que las paredes brotan del vacío



El vacío o lo abierto es en cierto modo el «alma» del cántaro. La figura o la forma sería la irradiación de esta interioridad anímica.



Originariamente la palabra «lugar» (Ort) significa la punta de la lanza.



El vacío del budismo Zen está más «vacío» que el de Heidegger. Podríamos decir: el vacío del budismo Zen carece de «alma» y de «voz». Está «disperso», más que «congregado».



Hacia el aroma del ciruelo
salió de pronto el sol
en la estrecha senda del monte.
BASHO



NADIE
83

© Zalberto | marzo - 2026