¿quién dijo que las paredes blancas se hielan cuando el sol afila sus rayos sobre sus aristas moldeadas y escuálidas?
¿quién acudió a mi llamada aquella mañana de agosto, firme y sólida como roca que despunta en el océano, dulce y feliz?
¿quién ilumina mi noche estrellada?
¿quién, silenciosa y confiada, siente bajo sus pies el mundo que se desliza, que le transporta y deposita entre mis brazos?
¿acaso las nubes que he dibujado en el cielo de mis sueños resaltan como flores resplandecientes en el cielo nocturno de su pelo?
¿acaso?
hoy siento que este nuevo día, si las delicadas formas del pensamiento fueran aún más sutiles, bien pudiera por fin estallar
hoy marcho hacia mi destino... tranquilo y entregado, fresco y vencido como una flor recién cortada
acaso...
asustado como un niño |