he conocido a un hombre que ascendía montañas con los pies desnudos he aprendido palabras escritas con sangre sobre el metal ardiente sobre el color verde oscuro de la noche y el alcohol palabras en el lenguaje eterno de los gestos espontáneos y feroces he sentido el peso de la soledad y del silencio cuando fui un muchacho sin sonrisas cuando todas las aves del paraíso emigraron de mi jardín y las amapolas flexionaron sus tallos recién depilados hasta desaparecer en la madrugada cuando fui un muchacho como lo soy ahora como lo seré siempre: pudor y nostalgia de mundos imposibles el muchacho que aún reconoce el sabor del amor que sabe regresar al lugar de donde brota el viento que hace germinar en su pecho la semilla de los sentimientos más dulces...
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