desde las montañas en donde crecen flores y rocas brillantes desde un horizonte azul regado por el calor del sol cuando anochece desde el tiempo en el que tus palabras conseguirán hacerme volar desde las calles cubiertas por la nieve y desde tu cara a un palmo de la mía
yo fructifico como una semilla abandonada a merced del viento yo me asomo al mundo sumido en el silencio, tembloroso y asustado |