Yo vengo de esos lares donde la mar no existe, donde las amapolas juegan con los trigales, y en verano las aguas de amarillo se visten, y liebres son los peces entre los matorrales.
Yo soy de aquellos lares donde la luna brilla detrás de escarpados montes siempre al atardecer, los paisanos disfrutan de las cosas sencillas y en sus altares guardan mil cosas que ofrecer.
Yo soy, como hago público un simple castellano que en la mas tierna infancia tuvo que ir a la mar. Y aunque duro y tedioso ¡fue un largo caminar! aún sigue a su terruño asido de la mano.
Mi yunta, arado y aperos siguen en aquel lar, y si aún quedara duda yo allí tengo mi silla, bendigo mis pesares y espero regresar yo soy yo y mis andares, yo vengo de Castilla.
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