Tras el trasiego veraniego, se reanudan los habituales lunch de fin de mes en el CSD. En esta ocasión incluso estuvo presente Angel, que hacía meses que no sabíamos nada de él. Está estupendo, ejerciendo de entrenador de fútbol de chavales de 12 años; bien. Por cierto, esta vez la gente se las piró echando leches para casa, por lo que no hubo castaña colectiva... Raquel y yo decidimos continuar un rato la fiesta por nuestra cuenta, y básicamente en plan casero; bien también. |