ahí le teneis a mr.BSO: rebuscando calderilla en los bolsillos, necesita 65.000 monedas de 20 céntimos para dar salida a un sueño; aunque él sabe que los sueños cuando mejor sientan es mientras conservan intactas sus cualidades oníricas, cuando permanecen siempre cerca, al alcance de una mano (eso sí: con las uñas perfectamente recortadas), mientras forman parte de ese horizonte necesario que se le muestra en el futuro para recordarle:
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