esta mañana mi buzón rebosaba papeles que incitaban a la confirmación de la voluntad de pertenencia a la clase de la que nos deportaron nuestros felices progenitores me dije: lo voy a hacer, me voy a apuntar a la colección de libros de autoayuda, lo voy a hacer
incluso creo que lo hice, aunque la memoria está ahora ofuscada pero claro, siempre suceden actos anómalos y la correspondencia tiende a la confusión; quizás no estoy intrigada: ¿autoayuda? ¿autoayuda? yo lo intuía sin duda, qué raro, las chicas no pasan un detalle... |