- Se deben cocinar sin rabo: si se deja, su sabor lo amargará al freírlo
- Conviene arrancar el rabo con una cucharilla de café para no desgarrar la piel
- El aceite, muy caliente: “Que chisporrotee cuando caiga el primer pimiento”
- Sin parar de remover para que se hagan por todas partes
- Sacarlos cuando empiezan a tostarse, pero aún siguen verdes
- Sal gorda… ¡Y listos!
|