En la primera edición, de 1886, Krafft-Ebing dividió los desvíos sexuales en cuatro categorías:
- paradoxia o el deseo sexual experimentado en etapas de la vida «equivocadas», es decir, en la infancia o en la vejez;
- anesthesia, la escasez de deseo;
- hyperesthesia, el deseo excesivo;
- paraesthesia, el deseo sexual sobre un objeto «equivocado» (incluyó aquí la homosexualidad, el fetichismo, el sadismo, el masoquismo, la pederastia y otros).
Krafft-Ebing creía que el objetivo del deseo sexual era únicamente la procreación, y que cualquier forma de deseo que no tuviese como fin último a la misma era una perversión. La violación, por ejemplo, era un acto aberrante, pero no una perversión, ya que de ella podría derivarse el embarazo. |