Augusto después de 5 años de guerra, alcanzó la paz con los que denominó Cantabros ahora vascos, por acuerdo tácito de respetar sus costumbres (idioma el aún más antiguo prerromano conservado en Europa), pero imponiendo vivir dispersos en zonas bajas alejados de sus montañas que eran bastiones nativos infranqueables para Roma. De ahí que Ptolomeo varios siglos después de Augusto, aplicó múltiples gentilicios onomásticos de etimología latina Autrigones, Vardulos Caristios etc. a los mismos vascos que Augusto denominó Cántabros sin distinciones. Los Castros por antonomasia de origen, no son fuerte guerreros, sino «recintos habitados» cercados como protección nocturna, contra las abundantes y agresivas alimañas salvajes de la prehistoria. Los más recientes, si eran fortificados guerreros. |